El 18 de octubre de 1922, un grupo de fabricantes de equipos inalámbricos creó la British Broadcasting Company. La fecha suele presentarse como el nacimiento de la BBC, pero esa fórmula oculta una diferencia importante: empezó como una empresa, no como la corporación pública que más tarde se convirtió en una institución nacional. Sus fundadores eran compañías que fabricaban radios y transmisores. Querían ordenar la radiodifusión antes de que las nuevas emisoras del país saturaran las frecuencias disponibles y el Gobierno clausurara el experimento.
La creación de la empresa respondió a un problema práctico. A comienzos de los años veinte, la radio dejaba atrás los talleres de aficionados y se convertía en un medio de masas. La Oficina General de Correos concedía licencias para transmitir y crecían tanto las emisoras como las solicitudes. Demasiados transmisores sin coordinación podían interferir entre sí. El Gobierno buscaba orden; los fabricantes querían que la gente comprara receptores que tuvieran algo fiable para captar. El acuerdo que dio origen a la BBC reunió esos intereses y dejó abierta una pregunta mayor: ¿a quién debía servir la radiodifusión?
De los experimentos inalámbricos a un servicio nacional
Antes de que existiera la BBC, compañías y aficionados británicos ya experimentaban con la radio. La estación 2LO de Marconi, en Londres, y otros transmisores enviaban señales a quienes construían o compraban receptores. El problema no era la falta de interés, sino cómo administrar un recurso público escaso. En mayo de 1922, los fabricantes se reunieron con funcionarios de Correos y propusieron una sola organización que pudiera operar con licencia. La British Broadcasting Company se constituyó formalmente en octubre como un consorcio en el que participaba Marconi junto con otras empresas de radio.
La licencia del director general de Correos fijaba las condiciones. La empresa podía transmitir conciertos, conferencias, contenidos educativos, discursos, informes meteorológicos, entretenimiento teatral y noticias autorizadas. No le daba libertad ilimitada para emitir cualquier contenido. Correos conservaba el control del espectro y los permisos. El modelo también restringía la publicidad, lo que reducía el riesgo de que las emisoras compitieran como canales comerciales, mientras una tasa sobre la venta de aparatos aprobados ayudaba a financiar al medio.
Las primeras emisiones regulares de la BBC desde Londres no comenzaron el 18 de octubre. Empezaron el 14 de noviembre de 1922 desde el estudio de 2LO en Marconi House, en Strand. La programación inaugural incluyó un boletín de noticias y un informe meteorológico. La diferencia entre las fechas importa porque la constitución de la empresa y el inicio de su relación cotidiana con los oyentes fueron hechos separados: uno creó la organización; el otro puso en marcha el servicio. Luego se sumaron estaciones en otras ciudades británicas y la radiodifusión dejó de ser un experimento ocasional para convertirse en un hábito nacional.
John Reith y la idea de servicio público
John Reith se incorporó a la empresa como director general a finales de 1922. No inventó la radio ni creó las primeras emisiones inalámbricas, pero se convirtió en la figura más influyente a la hora de definir qué debía ser la emisora. Reith sostuvo que la radiodifusión tenía obligaciones que iban más allá del entretenimiento y el crecimiento comercial. Su fórmula posterior —“informar, educar y entretener”— quedó asociada a la misión de la BBC, aunque no debe proyectarse hacia atrás como si hubiera sido la carta formal de fundación desde el primer día.
Esa ambición convivía con una estructura propiedad de empresas. La BBC fue creada por fabricantes que se beneficiaban si más hogares compraban radios. Al mismo tiempo, su licencia y los límites a la publicidad le daban una base distinta de la de una cadena comercial convencional. La tensión entre servicio público, supervisión estatal e industria privada estaba presente desde el comienzo; no apareció décadas más tarde. El Gobierno controlaba la licencia; los fabricantes eran dueños de la empresa; y los oyentes contribuían indirectamente mediante las tasas sobre los aparatos.
El servicio creció deprisa. La radio ofrecía una programación común: noticias a una hora establecida, música por la noche, conferencias y discursos que llegaban hasta las casas. Para quienes nunca habían ido a un concierto o a una conferencia pública, la radio podía llevar actuaciones e información al salón. Sin embargo, la audiencia no fue universal desde el primer momento. Los receptores costaban dinero, la señal era irregular y el acceso dependía de la expansión de los transmisores. El alcance cultural de la BBC creció tanto por la tecnología y la compra de aparatos como por su diseño institucional.
De empresa a corporación
La empresa original duró pocos años. En 1927 fue reemplazada por la British Broadcasting Corporation, establecida mediante una carta real. El cambio dio al medio una forma institucional pública y una nueva estructura, aunque no eliminó la supervisión política ni cerró el debate sobre su independencia. El modelo de carta real se volvió una característica central: la BBC operaría con distancia respecto del Gobierno, pero bajo un marco creado por la autoridad pública.
La empresa de 1922 importa porque demuestra que la identidad posterior de la BBC no era inevitable. La emisora inicial surgió de una alianza entre fabricantes, reguladores y una audiencia nueva. Sus fundadores querían que la radiodifusión fuera viable; el liderazgo de Reith la empujó hacia una misión pública; y el Estado definió sus límites legales. Esas corrientes no coincidían del todo y nunca dejaron de competir.
La distinción también corrige un error habitual en los aniversarios. El 18 de octubre se creó la British Broadcasting Company. El 14 de noviembre comenzaron sus emisiones regulares en Londres. La corporación pública llegó en 1927. Las tres fechas pertenecen a su historia, pero corresponden a etapas diferentes.
Un siglo después, a la radio se han sumado la televisión, las páginas web, los pódcast y el streaming. La pregunta original sigue siendo reconocible: cuando una tecnología puede llegar a millones, ¿debe organizarse sobre todo para vender aparatos, ganar con la publicidad o servir al público? La BBC comenzó con firmas de fabricantes y una licencia estatal. La institución que llegó a ser nació de las discusiones sobre esa pregunta y nunca se libró del todo de ellas.
Fuentes: BBC: historia de los años veinte, Archivos Nacionales: licencia de la BBC, BBC: 100 voces, años veinte, Ley de Radiodifusión de 1927, BBC: cronología



